
Wall Street inocula gran optimismo IA y mientras tanto se protege.
Grandes empresas tecnológicas han invertido miles de millones de dólares en startups de IA como OpenAI o Anthropic, e idearon un sistema de compensación, según el cual las startups objeto de sus mega inversiones se comprometieran a gastar cantidades de dinero similares comprando servicios de nube (caso Microsoft, AWS, Oracle) de ese mismo inversor. De esta forma, los ingresos por la venta de servicios en la nube aumentan en los balances sin que exista un flujo de caja real procedente de clientes externos. Son compromisos de compra y alquiler de capacidad (compute leases) que al no registrarse como deuda quedan de alguna manera ocultas para los inversores comunes, dificultando conocer realmente el nivel de apalancamiento o el riesgo crediticio de las empresas cotizadas. El beneficio inmediato de las estructuras circulares en las cuentas de las grandes tecnológicas genera un aumento artificial de ingresos recurrentes, el dinero que regresa de la startup se contabiliza en la cuenta de pérdidas y ganancias como ingreso operativo por servicios en la nube, permitiendo a las Big Tech mostrar al mercado tasas de crecimiento espectaculares en sus divisiones de la nube, que son clave para sostener sus elevadas valoraciones en bolsa. Por otra parte, ese









